Muchos os preguntaréis a qué se dedican los concejales en su día a día en todo ese tiempo que transcurre desde que acaba un Pleno hasta que comienza el siguiente. Normal que os lo preguntéis, porque yo también me lo preguntaba hasta hace un par de meses.
Me preguntaba cosas como estas: ¿Se dedican a investigar sobre distintos temas? ¿Se dedican a hacer trámites meramente burocráticos? ¿Se dedican todo el día a tener reuniones? ¿Se dedican a escuchar las demandas de asociaciones y a atender a vecinos? ¿Se dedican, los de la oposición, en este caso, a intentar pillar como sea en algún renuncio al equipo de Gobierno y proclamarlo a los cuatro vientos? ¿Se dedica el equipo de Gobierno a fastidiar en la medida que pueda a la oposición, a esconderle información, a “marearla”, por así decirlo? ¿Se dedican, todos en este caso, a pensar en los ciudadanos y en sus intereses a todas horas? ¿O están todos conchabados para que no nos enteremos, los ciudadanos, en este caso, de nada?
Muchas preguntas ¿verdad? No sé si vosotros también os las hacéis. En cualquier caso, me gustaría aclarar (hasta donde yo llego) que existe algo o mucho de verdad en algunas, y algo de mito en otras. Las cosas, muchas veces, son mucho más sencillas de lo que parecen, y no son, en la mayoría de los casos, blancas o negras.
Si queréis que os diga a que he dedicado una buena parte del tiempo desde que soy concejal, os tengo que decir que a hacer preguntas. La razón es sencilla: UPyD es un partido nuevo en el Ayuntamiento, y ninguno de los dos concejales que hemos entrado tenemos experiencia política previa dentro de las instituciones. No tenemos a nadie que nos lleve de la mano en el día a día, así que las preguntas y las respuestas son en este caso la mano que nos guía en el entramado burocrático. Aprendemos rápido. Y todo es más fácil si tienes claro el contenido de lo que quieres proponer. Lo otro, todo lo que rodea las ideas y las propuestas, es pura mecánica. Puras formas, o formalidades, si se prefiere.
Porque, como no puede ser de otra forma, buena parte del tiempo se va en preparar iniciativas políticas para el siguiente Pleno (con sus correspondientes preguntas sobre trámites burocráticos, si eres nuevo en esto, como es nuestro caso), lo que se conoce como Mociones, en las que, al fin y al cabo, intentamos poner en marcha nuestro programa político y atender a necesidades o conflictos puntuales que surjan en el municipio. Para esta siguiente cita, que será el lunes 25 de julio, UPyD presentará tres mociones: una en apoyo del orden constitucional en el País Vasco (cuestión de orden nacional); otra sobre aplicación de medidas de transparencia (pilar básico de nuestro programa) y otra sobre la conflictiva instalación de una gasolinera en Altorreal.
Igualmente, hemos presentado una enmienda a la moción de Alcaldía sobre el proceso de elecciones de alcaldes pedáneos: en este sentido, nuestra propuesta va en la línea de que el procedimiento tenga más garantías democráticas, eliminando la necesidad de avales para presentarse como candidato/a, y solicitando que se celebren igualmente elecciones si sólo se presenta un candidato/a, que debe ser, en todo caso, refrendado en las urnas por los vecinos y vecinas de la pedanía.
Otra parte del tiempo se va en preparar nuestra postura ante las mociones del resto de grupos, y en acudir a las distintas comisiones en las que se nos presentan los expedientes (urbanismo, hacienda, etc.) que se llevan al correspondiente pleno. Por lo tanto, es bien cierto que los concejales nos pasamos mucho tiempo de reunión en reunión, no sólo de Comisiones, sino también de otro tipo de órganos municipales, y en muchos casos en la llamada Mesa de Contratación, donde se nos informa de las distintas adjudicaciones de obras, etc.
Como os decía, este post va sobre lo que ocurre entre Pleno y Pleno, pero también sobre conclusiones que uno va sacando con el transcurso de los días, sobre respuestas que se van cubriendo de entre tantas preguntas. Una de las más importantes es la labor que cumplen los concejales de la oposición, no sólo, por supuesto, en su papel de representantes de distintas visiones de la sociedad y de la política (básicamente lo que llamamos pluralidad, la posibilidad de que en las instituciones se escuchan distintas voces con distintas visiones de la realidad) sino, sobre todo, en el papel que cumplen en el quehacer diario del Ayuntamiento.
Hace unos días, en una de tantas reuniones, un compañero concejal, también de la oposición, hizo una reflexión sobre esto que os comento y con la que no pude estar más de acuerdo, en concreto, sobre el hecho de que no somos sólo ni fundamentalmente concejales de la oposición, sino concejales del Ayuntamiento de Molina de Segura. Es decir, que no estamos sólo para ser los “perros guardianes” del buen o mal hacer del equipo de Gobierno, sino también, y así debería ser, para colaborar en lo que podamos en que las cosas salgan bien.
Dije y escribí muchas veces durante la campaña que UPyD venía a sumar, y que haríamos una oposición constructiva y sana: siempre desde las propuestas y desde un control político y democrático que repercuta en una Corporación que trabaje cada día mejor en beneficio de los ciudadanos. En definitiva, que no estamos para impedir el desarrollo del trabajo del que en este caso es el equipo de gobierno, ni les controlamos para pillarles en un renuncio y que todo el mundo se entere. No estamos en constante campaña electoral. Al final, las cosas bien hechas dan sus frutos, así de simple. Y se trata de que todo funcione mejor. Para eso están los políticos, no para tirase los trastos entre ellos mientras la gente observa y comenta como si esto fuera un partido de tenis.
Estas, en definitiva, son algunas de las respuestas que ya soy capaz de responder a algunas de las preguntas que os formulaba al principio, y que yo me hacía, y que seguramente mucha gente se hace. Respecto a la última, no hay mayor remedio que la transparencia, y en este punto, os aseguro que por nosotros no va a quedar.
Muchos políticos reclaman una dignificación de su labor, y no les falta razón. Pero tampoco le falta razón a la ciudadanía que recela, desconfía o simplemente es indiferente. Sólo el trabajo bien hecho (ser buenos gestores) y la transparencia (ser buenos y honestos comunicadores de lo que hacemos) pueden invertir esta situación, y animar a la gente a creer y participar. A gente normal que, incluso, puede llegar a sentir interés por la política, por participar en ella desde dentro, desde una óptica más ciudadana, más humana, más sencilla al fin y al cabo.


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Pingback: La actualidad a finales de julio « JUAN MANUEL CABRERA PAREJA - 23 julio, 2011